lunes, 29 de agosto de 2011

Teología: La subversión de valores

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La subversión de valores

Ayer tuve una conversación interesante. Mi interlocutor hacía mención de la incesante cantidad de dificultades, errores de juicio y decisiones incorrectas que rodean al hombre actual.

En ese suave intercambio de ideas que surge de un marco de respeto mutuo y del acuerdo común de voluntades... en el que dos hombres buscan conocer el punto de vista de su adversario, sugieron temas que variaban de la trivialidad deportiva y pasaban por el mundo político, laboral y comercial.

¿Acaso alguien no ha notado aún el desorden caótico que nos rodea?

La política que debería servir a la comunidad mejorando los estándares de vida del hombre moderno... está sometida a las oscuras almas de rateros que con guantes blancos se hacen llamar diputados, senadores, ministros, presidentes... ¡Tamaño señorío demuestran sus riquezas personales que se multiplican año a año!

En el mundo del comercio y de las finanzas... las empresas que deberían servir como multiplicadoras de la riqueza y de ese modo volcar en sueldos el bienestar económico y social para los asalariados... son simples máquinas de multiplicar ganancias a costa de pagar sueldos de hambruna a los hombres-esclavos de la economía de mercado moderna... "Nadie amasa una fortuna sin hacer harina a los demás" decía jocosamente un personaje de Mafalda, tira mundialmente conocida de Quino, su autor.

Ni hablar socialmente.... hoy en día la postulación a un empleo depende de algo tan trivial como saber cómo conducirse en una entrevista laboral... no de los conocimientos ni la experiencia que se posea. Las empresas recurren a consultoras porque los que contratan no tienen ni conocimientos ni experiencia suficiente para juzgar la calidad técnica de un postulante... ¡el que contrata no puede juzgar al contratado! ¿No es algo increíblemente... estúpido?

Ni hablar de las estructuras burocráticas gremiales... que garantizan la permanencia laboral aún en casos de notoria negligencia. Gracias a estrafalarios acuerdos asciende no el  más capaz... sino el que ha estado más tiempo.... ¡Hay que mantener vivo el status quo del proletariado!

Por si no lo ha notado... hace ya tiempo que en nuestra sociedad

... el jefe no siempre es el que más sabe del negocio
... el juez no busca administrar justicia...sino hacer cumplir la ley
... el político... bueno... intenta robar sin que lo noten
... los maestros... no son los que más saben
... los ancianos... no son referentes en la sociedad


Hace ya mucho tiempo que lo que debería ser el orden natural de las cosas se ha subvertido. Eso sucede cuando el hombre rompe las reglas, o dicho de otro modo... deja de ser justo o de administrar justamente aquello que Dios le da para que lo administre.

Porque en realidad... usted debería saber que Dios no le considera dueño del dinero que gana con su trabajo. Tampoco le considera dueño de los bienes que compra con ese dinero. Usted, yo y todos los seres humanos de este mundo nos iremos de él con lo que vinimos, vale decir...¡nada!

Porque la función del hombre con respecto a los bienes es la de administrarlos según los deseos de Dios... y a través de esos bienes administrados... formar parte de su Obra. Esa es la intención divina respecto a los bienes materiales.

En su devenir histórico el hombre crea estructuras sociales, educativas, políticas, económicas que a su vez deberían ayudarle individual y socialmente en la tarea administradora. Pero he aquí al hombre que en su arrogancia e iniquidad, usando ese egoísmo materialista intenta "burlar" a su Creador acaparando riqueza y poder.... quitándole bienes y recursos a la sociedad. Y así... poco a poco...día tras día... persona a persona... la justicia se va haciendo cada vez más pequeña... cada vez más escasa... cada vez... más extraña.

Carlos Sacheri publicó un maravilloso libro acerca del Orden Natural allá por los años 1980 y tantos... se lo recomiendo.

Así es que para terminar, le invito a que... cada vez que levante su puño contra el cielo... preguntándose a sí mismo ¿por qué Dios permite esta injusticia?... a que recuerde... todos los días de su vida en los cuales usted mismo eligió no formar parte de la Obra..... y lo multiplique por todos los hombres que han existido desde la creación hasta ahora. Así tendrá una respuesta su inquietud.

Si el mundo está hoy como lo vemos... es porque muchos hombres como usted y como yo no cumplimos con nuestro deber. O quizá lo cumplimos a medias... casi lo mismo que no hacerlo.

La pregunta final deberá ser entonces... ¿Estoy dispuesto a cumplir con mi deber ante Dios? Sólo si se transforma a sí mismo estará en condiciones de transformar a los demás.

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