domingo, 6 de febrero de 2011

Espiritualidad: Vivir en la Providencia

Vivir en la Providencia

Los modos de vida actuales, concentrados en la mentalidad pragmática y materialista del hombre moderno, afectan particularmente a la espiritualidad humana. La Providencia forma parte de esa espiritualidad, pero con el agregado de ser un escalón más elevado en la vida del hombre.

La modernidad, el ritmo acelerado de vida, la dicotomía que impide en el hombre la integración entre la vida laboral y su religiosidad, confabulan para impedir la concientización y la vivencia de lo que es la realidad de la Providencia.

Al hombre actual, que por siglos ha modelado su personalidad en una filosofía materialista, le resulta difícil admitir que su existencia depende de Dios.

La mala interpretación del libre albedrío que las corrientes del pensamiento actual han integrado al modelo de vida moderna, han exacerbado la independencia del hombre al punto de que éste no puede reconocer que su existencia y destino depende de otro.  Un ejemplo claro de lo que significa la libertad del hombre y de su mal uso es el aborto: "soy libre para elegir sobre mi cuerpo, por lo tanto puedo decidir la aniquilación de una vida humana a mi conveniencia".

En el aspecto general, existen dos planos de vida espiritual en todos los seres  humanos: un plano racional en el cual todos conocen la verdad cristiana, pero hay un escalón más profundo dentro del hombre que no sólo implica tener el conocimiento de algo, sino integrarlo definitivamente a la vida cotidiana para hacer viva esa realidad.

Es un salto cualitativo del alma que consiste ni más ni menos en Vivir la espiritualidad del Maestro:
  • No basta con saber lo que es la caridad, hay que vivir siendo caritativo en todas nuestras acciones
  • No basta con amar a nuestros seres queridos, hay que vivir amando a todos
  • No es suficiente con creer en la humildad, hay que extirpar el orgullo que nos lleva a las crisis personales y a las depresiones
  • No sólo debemos saber que resucitaremos, hay que vivir con la dignidad que exige nuestra eternidad porque nuestros actos nos acompañarán por siempre
  • No basta con saber que Dios provee lo que necesitamos, hay que vivir en la Providencia desde la humildad del mendigo que recibe sin merecerlo
El hombre actual debe comprender que la Providencia no es un concepto: es una EXPERIENCIA que parte desde la fe.

La concientización interna de la realidad de la Providencia viene de la vivencia de la realidad de Dios que como Padre, se ocupa de la Creación en general y de la vida de cada hombre en particular.

Como no puede ser de otro modo, hace falta valor para creer en la Providencia. Hay que tener confianza para poner nuestra vida, nuestras metas y todo lo que nos acontece en las manos del Creador:
  • Aceptar el sufrimiento que puede parecernos sin sentido ni propósito
  • Comprender sin desfallecer que nuestras metas laborales, económicas y nuestros sueños de juventud no se cumplirán
  • Aprender que las dificultades matrimoniales y sociales requieren de toda nuestra paciencia y toda nuestra humildad para entender al otro
  • Saber que no hay problema que pueda superarnos aún con la angustia y el agobio de la incertidumbre del porvenir
El hombre moderno siente un fuerte desamparo que se refleja en depresión, angustia, estres, violencia, mal humor, desempleo, crisis económica con endeudamiento familiar y personal.

Si algo caracteriza a la sociedad moderna es esto: la INCERTIDUMBRE. No sabemos que sucederá más allá de una breve ventana de tiempo. Paralelamente la misma sociedad que genera esta incertidumbre no puede auxiliarnos para disminuir nuestra angustia:
  • Nos deprimimos porque no podemos cumplir con nuestras metas económicas ni nuestros sueños que pueden ser reflejo de nuestra ambición personal y falta de humildad al compararnos con el otro.
  • Angustia al no cumplir con esas metas y sueños. A menudo creemos que los logros económicos o nuestros sueños de juventud nos harán felices. Gran parte de la humanidad vive en pos de esos sueños olvidando vivir el ahora. La vida del hombre transcurre en el hoy, no en el mañana: los esposos deben compartir en el día a día, los hijos deben disfrutarse en el ahora que es cuando nos necesitan.
  • La incertidumbre laboral del desempleo que trae la crisis económica
La humanidad está triste, enferma y deprimida porque todo lo que nos angustia como hombres está fuera de nuestro control.

La revolución industrial mal aplicada al intentar reemplazar al hombre por máquinas, el liberalismo económico que resultó de distorsionar el capitalismo, la economía al servicio del dinero y no de la sociedad, la política al servicio de los grupos económicos... todo está fuera de nuestro alcance... lejos de nuestro control... lo que está fuera del control del hombre, termina generando insatisfacción, angustia, depresión, violencia interior, rabia, desazón...

El abandono a la Providencia no es una práctica antigua, arcaica o caduca: es una vuelta a las fuentes. Es el camino de regreso del hijo pródigo que vuelve a la seguridad del hogar. Es tener la plena confianza en un Padre que protege y provee a su hijo... no de lujos, sino de lo que realmente necesita.