viernes, 3 de diciembre de 2010

Espiritualidad: La paz interior

La paz interior

Para sentirnos en paz con nosotros mismos no basta con creer que somos buenas personas.

Cuando llegue el momento de evaluar nuestras vidas, Dios considerará todo lo que hicimos, pero será más severo con el bien que dejamos de hacer.

 

 Para el Señor, el amor fructifica en obras y es una muestra del crecimiento de nuestras almas. Aquel que no tiene obras, no tiene el amor fructífico de Dios en su interior.

 

Puede sonar terrible, pero la vida que conocemos en este universo, comienza a cobrar significado a partir de nuestros actos porque es la primera fase de nuestra existencia. Es por ello que Dios tolera el dolor y el mal en el mundo, porque a través de ellos, nuestro espíritu crece.

 

Del mismo modo que cuando criamos a nuestros hijos, Dios nos guía en esta vida. Sabemos que el dolor de un reto o un castigo a un niño le permitirá crecer interiormente y le formará para enfrentar la vida futura. 

 

El dolor y el mal del mundo nos obliga a enfrentar adversidades para conquistar nuestra propia plenitud. En ese camino redentor, el hombre crece en el amor de caridad y genera las obras que multiplican el amor de Dios en el mundo al mismo tiempo que le salvan y le permite crecer para enfrentar la eternidad.

 

Para Dios, esta vida sólo es la niñez de nuestra existencia, que se continuará en la eternidad... junto a Él.


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