sábado, 18 de septiembre de 2010

Filosofía: Filosofía y Teología

Filosofía y Teología

Indudablemente y a pesar de los esfuerzos de las nuevas corrientes del pensamiento que intentan separar estas dos ciencias, existe en la mente del hombre (cuna primaria del pensamiento) una estrecha relación entre Filosofía y Teología.

Todas las actividades teológicas ponen en juego un conjunto de verdades de orden filosófico que buscan encontrar respuestas a las preguntas básicas que surgen de la propia instintividad del hombre: ¿por qué estamos aquí? ¿nuestra existencia es casualidad o tiene una razon concreta? ¿existe un orden en el universo y si es así de dónde proviene? ¿lo que nos rodea es real o vivimos inmersos en una fantasía? ¿todo termina en la muerte o existe algo más para el hombre que fallece? ¿la realidad que vemos es la totalidad de todo o hay algo más que no percibimos?

 De estas verdades, algunas pueden ser accedidas por la inteligencia humana, pero otras escapan a su alcance. Y esta es la primera gran diferencia entre estas dos grandes ciencias: mientras que la Teología se hace conciente de la necesidad de la Revelación de Dios para completar el conocimiento que el hombre busca, la Filosofía intenta resolver estos misterios por sus propios medios.

La Filosofía sin la Teología es una ciencia incompleta, una ciencia a la que le falta la estructura primaria básica para lograr responder a sus preguntas porque al intentar ignorar el mensaje trascendente de Cristo y la Revelación Divina, justamente se niega a sí misma el único medio que le permitiría llegar a los conocimienos inalcanzables y eternos que responderían esas expectativas.

La Teología completa a la Filosofía al darle la visión del Creador, cuna y origen de la Creación del hombre. Pero como toda cuestión religiosa.... es un tema de Fe. Es una simple cuestión de creer o no.... como todo en la vida del hombre.

La libertad de creer o no, es justamente el único mérito válido en la vida del hombre que abre las puertas de la salvación. Porque el Acto de Fe humano transforma a la vida terrena en un camino, en un devenir que parte desde un grado imperfecto a un grado de perfección mayor que posibilita el crecimiento espiritual para salir de esta vida preparado para afrontar el destino definitivo que Dios le reserva al hombre.

Pero ese camino que implica creer, tener fe, aceptar o negar, lleva implícita la verdad de la existencia del mal moral en la creación, del dolor y del gran misterio que es la tolerancia de Dios a ese mal que puede destruir a la creatura en aras de mantener y respetar la libertad individual de cada ser. Porque el respeto de Dios al hombre lleva implícito el amor de un Padre que aún sabiendo que su hijo puede equivocarse, lo deja caer en el error para que así pueda crecer, pueda aprender de sus propias acciones. Pueda crecer basándose en su libertad de elección.

Toda esa realidad trascendente que emana de la divinidad y que no puede ser percibida por la inteligencia, crea una limitación contundente en cualquier Filosofía que intente independizarse de la Teología. Por eso las diversas escuelas filosóficas han intentado y seguirán intentando responder a esas realidades con teorías que llevan implícita e irrevocablemente al camino de la insatisfacción en respuestas que a menudo son disparatadas al partir de una simple especulación imaginativa del intelectual de turno.

En cierto sentido, el mal de la modernidad es simplemente un mal de la soberbia del hombre, que intenta por sus propios y exclusivos medios responder estas cuestiones pero sin reconocer que sus limitaciones le impedirán llegar a una respuesta real y verdaderamente satisfactoria.

Hoy la filosofía es como una niño intentando comprender verdades científicas pero abstrayéndose del estudio científico necesario para llegar a ese conocimiento. Podrá llegar a conclusiones, claro está, pero esas conclusiones serán especulaciones fantásticas que poco tienen que ver con la realidad observada.

Y justamente entender que la Filosofía sólo puede completarse con la Teología, es una cuestión de opinión.... o de fe.

En una época, creer que la tierra era el centro del universo y el sol giraba a su alrededor o creer que la tierra gira alrededor del sol... eran cuestiones de opinión. Se necesitó de la ciencia para encontrar la verdadera respuesta.

Hoy la Filosofía sin Teología no puede dar respuestas concretas y certeras al hombre que busca la verdad trascendente de su realidad.

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