domingo, 8 de agosto de 2010

Soldados de Cristo: El tiempo de combatir es ahora

El tiempo de la predicación ha llegado a su fin. El Evangelio ha sido anunciado por el mundo y el mundo ha rechazado el mensaje de Cristo.

Dos mil años han pasado desde la encarnación del Verbo y es tiempo que los hombres tomen finalmente partido en su propia salvación.

Hoy la humanidad atraviesa su propia encrucijada cuando nunca se había atentado tanto contra el Orden Natural y Sobrenatural de la Creación.

Hoy es tiempo de la lucha por la conquista de cada alma, por cada hombre. Es tiempo de la Penitencia del Soldado.

La Iglesia declina agonizante por la poca fe de sus fieles, frágiles réplicas de los Santos Apóstoles que la vieron nacer. Es necesario renovar los votos para que la Luz no abandone definitivamente a su Comunidad. La predicación ha llegado a su fin y es momento de mostrar sin vacilación la Caridad del Amor.

Mientras la fe espera, la perseverancia del Soldado en esta noche oscura demostrará al mundo que su Iglesia aún combate y que la Luz es protegida hasta la restauración de la Verdad.

Todo combate ha de librarse en la interioridad de las almas, en el silencio de los corazones fieles mientras laten al ritmo del amor por nuestro Señor.

Los Soldados combaten por los hombres en el silencio y la oscuridad de su propia soledad.
Nadie conoce sus decisiones. Nadie ve sus experiencias. Nadie entiende sus acciones. Solos pero protegidos y bajo el amparo de Aquel que ve en lo oculto de sus corazones, emprenden el viaje con el fin de conquistar almas.

Gracias al silencio de su decisión, aquel que ve lo que está oculto oye sus plegarias. Todo lo que la Providencia les otorga alimenta el dolor de la cruz que se les confía en el combate.

Rodeados de silencio anónimo, emprenden el viaje que por propia voluntad les llevará a través del dolor de sus penitencias. Así han de conquistar los corazones de los hombres para Gloria de Dios, su Señor.

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