domingo, 1 de agosto de 2010

Sobre las formas del amor

Foto: ¿Cómo reconocer los diferentes modos de amar que tiene nuestro corazón?
 
Sobre las formas del amor:

El amor puede manifestarse en diferentes formas y grados de perfección: entre los amantes carnales, de padres a hijos, entre amigos, entre personas. La amistad es una forma de amor.

Existen diferentes grados de perfección entre ellos. El amor de amistad es uno de los más perfectos porque puede manifestarse en presencia o ausencia del amado y permite amar en la libertad del desapego porque no requiere la presencia ni la posesión del otro. Este tipo de amor tan especial sólo requiere la libertad del amado y su felicidad aún a costa de la propia.

El amor se torna malo cuando no tiende a un bien absoluto. Siempre lo amado representa para el amante algo bueno. Nunca se ama lo malo porque sí, sólo se ama algo malo cuando es confundido con un bien. Ninguna persona ama algo cuya naturaleza es mala. Se ama algo malo cuando el hombre confunde lo malo con un bien, los hombres siempre quieren el bien, pero en ocasiones el juicio humano erra en el juicio de lo que es bueno absoluto.

En el amor se mezcla el apetito de belleza que el hombre tiene. Es por eso que el hombre ama lo bello o lo que percibe como bello. La belleza tiene que ver con la materialidad de los sentidos, con la sensualidad. Es considerado bello aquello que es agradable de poseer. Es bello lo que es semejante a nuestra alma. Se aman las características que nos identifican en el otro. El hombre también suele amar lo que ve en el otro y que es necesario para sí mismo.

Cuando la sensualidad se mezcla con el amor, aparece el amor carnal de los amantes, de los esposos. Este es un amor que demanda la posesión del otro. En este tipo de amor se experimenta el deseo y si es correspondido, el amado mora en el amante en un modo de aprehensión. Es lo que expresan los poetas cuando dicen "te llevo en el corazón". El amante mora en el amado en el sentido que la posesión puede calmar el deseo del otro. En ese estado, los amantes desearían fundirse y hacerse uno solo.

En el amor de posesión o carnal, se ama al otro como una posesión propia y exclusiva. Ante la ausencia del otro surge el deseo. El celo surge en este tipo de amor cuando el amado no corresponde y el deseo de posesión no puede cumplirse en el amante. El celo es efecto de ese amor de posesión y sirve a nuestra alma para discernir el tipo de amor que albergamos por el otro.

En el amor de amistad, se ama al otro como a uno mismo mismo y el espíritu de desapego que le forma, le da la posiblidad de amar libremente al no necesitar su posesión ni su presencia. El amor de amistad puede manifestarse en ausencia del amante y sin exigir la exclusividad del amado.

Sea cual sea el amor que albergue nuestro corazón, el verdadero amor no divide ni al amado ni al amante. Dividir sólo forma parte del apetito pasional, de posesión carnal, que es una manifestación posesiva del amor.

Nadie que experiemente amor verdadero puede sacarlo de su vida. Algunos amores pueden sublimarse o transformarse, pero el amor verdadero sin importar su naturaleza, no puede apagarse.


Nota: Leer a Santo Tomás de Aquino (Prima Secundae, Cuestiones 27 - 28)

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