domingo, 15 de agosto de 2010

La verdad y el sentido de las Escrituras Inspiradas

Foto: La verdad que Dios revela en los escritos inspirados no es una verdad científica


Teología: La verdad y el sentido de las Escrituras Inspiradas

La Escritura es la Palabra de Dios inspirada al escritor humano, que la revela a través de sus propias y personales herramientas, pero manteniendo fiel la intención y el mensaje del Autor, que no es otro sino Dios mismo.

Por ese motivo es verdad en el sentido absoluto, porque proviene de Dios. No es una verdad relativa que cambia de acuerdo a circunstancias terrenas o temporales. Es una verdad que viene de la eternidad de Dios y por lo tanto inmutable y abosoluta.

Pero en el caso de los escritos inspirados es necesario establecer que tipo de verdad se pretende afirmar porque en la primera intención del Autor y del escritor radica la manera en que se recibe la información que devela, muestra o enseña una doctrina.

Un libro de historia muestra una verdad cronológica y por propia naturaleza deberá mostrar exactitud documental en los hechos. Un libro científico debe contener saber matemático, químico o técnico, pero el rigor documental le precede, así como la documentación y exactitud de la ciencia y postulados que demuestre.

Pero las verdades y afirmaciones que dan origen a los Libros Inspirados por Dios no pueden encasillarse entre los géneros literarios existentes. Son escritos inspirados portadores de una verdad divina. No buscan el rigor cronológico ni la exactitud científica. Demuestran postulados metafísicos, porque la intención de Dios es revelarnos a los hombres las verdades que garanticen su salvación. Intenta establecer lo que el hombre necesita para crear y mantener una relación entre el hombre y su Creador. Devela lo que el hombre necesita para cumplir su propio destino. Destino para el cual fue creado: volver a Dios. Retornar a casa como el hijo pródigo que es. Encontrar el camino que debe recorrer en su paso por la tierra para llegar finalmente a la morada definitiva que Dios le ha preparado a la raza humana.

Es por ello que en los escritos inspirados no ha de buscarse rigor científico ni exactitud cronológica: la inspiración no cambia el conocimiento científico del escritor porque las verdades que Dios revela no son científicas. Dios no busca a los autores para revelar ciencia terrestre.

A pesar de todo, la historicidad de Cristo, su encarnación y vida terrestre, los hechos acaecidos, sus palabras, su muerte y resurrección están inmersos en su realidad histórica. Desde ese punto son incluídos en la revelación bíblica porque son parte del testimonio que afirma lo que pasó en la historia y en la realidad humana.

Pero la inspiración lleva a crear un testimonio de lo que Jesús dijo y quiso decir en la tierra, la inspiración también le recordó a los Apóstoles lo que habían escuchado, los puntos importantes del mensaje, los puntos escenciales. No serán las exactas palabras de Jesús, pero sí podemos afirmar que el Espíritu Santo garantiza las enseñanzas de lo que Cristo dijo y quiso comunicar, incluyendo los énfasis y los enfoques que realizó en su predicación.

A través de los Escritos inspirados Dios mismo, por medio del Espíritu ha permitido a las generaciones humanas tener la palabra del Verbo Encarnado y su enseñanza resucitadas en la memoria inspirada de los autores sagrados.

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