martes, 20 de julio de 2010

La naturaleza de la inspiración y sus manifestaciones

Foto: la inspiración guía en el camino que lleva al alma a la presencia de Dios

La naturaleza de la inspiración y sus manifestaciones:

Lo primero que debemos diferenciar rápidamente para comprender en toda su magnitud a la inspiración, es que la inspiración no es sinónimo de revelación.

La inspiración supone la existencia de una revelación previa y está ordenada al servicio de esa revelación.

Revelar es manifestar a una mente humana una verdad a través de una iluminación divina inmediata. Se revela una verdad que era desconocida hasta ese instante por la creatura y en ocasiones esa verdad es incognoscible en sí misma al decir que no puede ser alcanzada sin la ayuda divina.

La inspiración es una intervención divina que se ejerce sobre las fuerzas profundas de una mente humana para hacer que esa mente transmita a todos una verdad revelada a unos pocos.

La inspiración se manifiesta de dos modos: a través de la palabra oral y del modo escrito.

La inspiración profética es fuente de la predicación o palabra, produciendo efectos en las mentes y en los corazones. Se difunde a otros por proximidad. Esto es lo que conocemos como Tradición Viva, cuya fuente es el Espíritu Santo.

La inspiración escriturística es una moción que impulsa a escribir  para dejar fijado en eternidad lo que Dios revela o ha revelado.

El acto de escribir o hablar es un acto humano y la inspiración respeta escrupulosamente ese carácter.También depende de Dios de una manera muy particular. Depende del modo que debe depender una causa segunda con su causa primera (Lea por favor los artículos de Metafísica para comprender esto). Esto quiere decir que Dios hace obrar a la inspiración de acuerdo a la naturaleza del inspirado humano.

El acto de escribir o de hablar tiene sus mecanismos, sus leyes, su historia, pero también tiene su propio poder creador que es ejercido mediante la libertad del  individuo. Decir inspirado no es sólo decir que Dios preserva de errores al inspirado. Dios derrama en su mente y en su corazón una luz y una gracia que le hacen escribir cosas verdaderas sobre Dios.

El autor no puede estar inspirado si algo no sucediera en su propia interioridad, si algo dentro de él no fuera completamente completamente diferente a partir de esa inspiración. Dios se expresa a través de lo que nos dice el inspirado. Lo que Dios quiere decirnos, le hace escribir. Y lo que Dios quiere decirnos es lo que él ha revelado de sí mismo, de su designio, de sus actos, de sus sentimientos.

Dios se sirve del inspirado como de un instrumento. Cuando un músico hace música la sonoridad de las cuerdas hace que se reconozca al instrumento y su naturaleza, forma parte crucial de la música que se escucha, pero no es el autor de la música. Es la mano del instrumentista la que ejecuta la maestría de la pieza. Por ese motivo los que predicamos sentimos la armonía del mensaje transformador que inunda nuestras almas pero reconocemos que no es un mensaje personal, sino un mensaje que no es propio, porque no somos los autores del mensaje que se transmite. Lo decimos a nuestro modo o manera, pero no somos los autores del mensaje.

Se debe diferenciar siempre entre inspiración y revelación pero recordando que existe una relación íntima entre estas dos realidades.

Las manifestaciones de la inspiración:

El inspirado puede hablar o escribir bajo el impacto directo de una revelacion que recibe o ha recibido personalmente.

También puede manifestar su inspiración divina mediante la transmisión de  verdades que le han sido reveladas a otros.

Pero esto es también importante reconocerlo: no siempre el fruto de la inspiración es una forma de doctrina revelada que se expresa bajo la forma de enseñanza. Dios se revela también en sus actos, en sus sentimientos, en su ley, en su manera de guiar al hombre, en su modo de servirse de él para la obra. También se revela en su diálogo con el alma humana.

Dios se revela a través de los interrogantes que se plantea el hombre pecador.
Dios se revela en el hombre que está a oscuras o espera fervientemente una respuesta.
Dios se revela al hombre aún cuando se muestra como un Dios oculto en algunas de sus facetas.
Dios se revela en el hombre que padece los males del mundo y aún así cree sin comprender.
Dios se revela a San Pablo con motivo de las controversias, de los conflictos, de las emociones violentas del alma apasionada.

La inspiración no sólo muestra lo que Dios es y hace, sino también lo que el hombre es y hace bajo la mirada de Dios

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