domingo, 11 de abril de 2010

La Revelación fuera del cristianismo


Foto: A lo largo de la era humana, Dios se ha revelado al hombre




La Revelación fuera del cristianismo

A través de las ciencias que intentan comprender las motivaciones humanas más profundas como la psicología y psiquiatría, se revelan en el comportamiento humano motivaciones e inclinaciones que permiten conocer la ordenación profunda a Dios que existe en la naturaleza humana.


Más allá de las interpretaciones tendenciosas que sólo responden a los puntos de vista particulares de los que analizan tal hecho, esa inclinación, cuando se analiza a los ojos de la fe, se muestra como una espera humana al momento del acercamiento de Dios al hombre por medio de la revelación.


El Creador ha estado presente a lo largo de la historia humana, inspirando las ideas metafísicas, fundamentando lo bueno de las diversas creencias religiosas, protegiendo las enseñanzas morales de los grandes filósofos y maestros de todas las culturas. En todas las religiones, creencias y filosofías existe un apego anhelante del hombre a la inmortalidad y a la infinitud. Existe un instinto moral que le lleva a apreciar el bien absoluto y una búsqueda constante por la belleza materal que esconde en realidad la necesidad humana de encontrar la belleza espiritual absoluta.


Hay en el hombre una predisposición natural a un bien ansiado que le lleva a dar lo mejor de sí mismo para encontrarlo. Es una verdadera disposición de la mente y del corazón a la espera de la revelación de Cristo.


La Gracia ha soplado sobre el alma de los hombres aún cuando el hombre aún desconocía lo que es la Gracia misma.


A través de la historia, el hombre ha intentado repetida e incansablemente conocer las verdades naturales y el orden universal. Y es la Gracia la que le ha inspirado con el fin de hacerle tomar conciencia de la existencia de un orden que va más alla de la creación y del universo mismo. El hombre ha aprendido de los grandes maestros, misticos y filósofos de la existencia de ese Orden Sobrenatural que le completa asimismo y responde al llamado inmortal de su espíritu.


Aún antes de la revelación de Dios, la luz divina iluminó al hombre y le permitió percibir a la revelación misma así como el ojo humano percibe durante el amanecer el desvanecimiento de las sombras que precede a la luz misma del sol que llega para revelarle con claridad los detalles de las cosas del mundo.


A esta iluminación previa la conocemos como "revelación primitiva" o "instinto de fe".

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