domingo, 4 de abril de 2010

La Revelación en Jesucristo



Foto: La revelación plena llega al hombre de la mano de Jesús el Cristo


La Revelación en Jesucristo

La revelación no se ha descubierto al hombre en un solo instante, sino a lo largo de la historia, haciendo uso del tiempo y de las etapas que la maduración del pensamiento del hombre le permite asumir según el grado de su crecimiento espiritual y personal.

El hombre como raza, así como toda civilización, cumple con una serie de etapas de desarrollo gradual y es a partir de ese crecimiento comunitario de la filosofía y el pensamiento, que recibe, paso a paso la revelación mientras transcurre la historia.

Esa revelación ha ido creciendo como una cadena a partir de eslabones hasta llegar a la plenitud que es Jesucristo. Para llegar a la revelación de Cristo, desde la antigüedad Dios habla a la humanidad a través de los profetas con el objeto de madurar el pensamiento del hombre para que pueda comprender plenamente la revelación que su Hijo trae a lmundo.

Moisés representó a la Ley para la humanidad que en su infancia no podía comprender el objeto final de la revelación. Así como en un niño que no puede entender el significado de las reglas que pueden protegerle la vida, el padre debe guiarle a través de normas estrictas hasta que su intelecto se desarrolle plenamente y así comprender la verdad que hay detrás de esas leyes, Dios por Moisés dicta reglas a una humanidad cuya madurez espiritual no les permite comprender lo que hay detras de Su Ley.

Así es que el Hijo de Dios, el Verbo de Dios, al hacerse hombre, llega en una forma que el hombre puede comprender. Una forma humana y material acorde a nuestra naturaleza, para que revele al Padre mostrándonos las profundidades últimas de su divinidad. Jesús llega al mundo cuando la madurez del pensamiento del hombre le permite comprender plenamente esa Revelación.

De esa manera es que Dios hace uso del tiempo  y entrelaza la historia con su atemporalidad con el objeto principal de darle tiempo al hombre para que crezca, madure y elija con sabiduría y en pleno conocimiento de la realidad  de sus consecuencias.

La escencia de Cristo, los atributos de su corporalidad, su persona entera no le fueron dados sino con el objeto de permitirle llegar al hombre bajo una forma inteligible para el fin concreto de llevar la luz de Dios a toda la humanidad.

Es por eso que Jesús es el centro de la historia humana. El enclave de toda la creación. El centro y la justificación de la materialidad del universo. A partir de El, el pensamiento divino llega la inteligencia del hombre de una manera que pueda ser entendida por la humanidad.

Porque Dios habla humanamente al hombre cuando habla a través de Jesús. Le habla de una manera que pueda ser comprendida. Es la revelacion plena que llega a la humanidad y perfecciona el mensaje de los profetas. Por eso se dice que los profetas no eran la luz, sino los que daban testimonio de la luz.

Hasta Cristo la revelación era limitada, parcial, progresiva. Jesús es el Profeta por excelencia, el que trae la plena revelación a la mente ya madura de una humanidad que busca su origen y su destino.

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