lunes, 7 de septiembre de 2009

Tomismo: El mal de la inteligencia

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El mal de la inteligencia

Los tiempos modernos sufren de lo que Jaques Maritain llamó "el mal de la inteligencia", producto de los desaciertos intelectuales de los fiósofos modernos. Según este concepto, el mundo actual aparece a los ojos del hombre rodeado de tinieblas. Este mal ha penetrado profundamente en la inteligencia del hombre y ha terminado por contaminar su pensamiento.

Este mal presenta tres síntomas característicos:
  • Síntomas que afectan la razón: la filosofía moderna trata de negarles a la teología y a la metafísica el rango de ciencias. Esto se debe principalmente a la pretensión de negar todo aquello que no  pueda analizarse a través de los sentidos y por medio de la dedución a partir de hechos comprobables en la naturaleza. El negar la existencia de un modo de conocer la Causa Primera de todas las cosas, genera una duda primordial en la razón al objetar todo aquello de lo que depende nuestro ser.
  • Síntomas de orden religioso: al negar la existencia de un orden sobrenatural que traspasa los límites del universo creado o universo material, la negación filosófica se extiende a la vida de la Gracia. Esto lleva a desconocer la Revelación que el creador mismo lleva al hombre para que conozca el mundo sobrenatural y niega la existencia de medios de salvación que Dios pone a disposición de los hombres. Este razonmiento deja así en un equilibrio inestable a la razón al negarle un sustento de justicia elemental en un mundo que se percibe frío e inequitativo y, sin una continuidad más allá de la muerte, como agobiantemente desesperanzado.
  • Síntomas de orden moral: al negar la existencia de un orden sobrenatural que emana de Dios, la tentación final del hombre es crear un espejismo en el cual el ser humano  asume un papel angélico dentro de la naturaleza, Bajo esta concepción el hombre se inclina naturalmente al bien porque ignora el Pecado Original y la desviación de la naturaleza del alma humana. Esta idea hace creer que la raza humana puede hacer un uso justo de los recursos naturales, reinvindicando un poder absoluto sobre la Tierra y el universo entero, violando sistemáticamente los límites y desafiando el Orden Natural que emana de Dios vivo. El Orden Natural le impone al ser humano un  estricto limite que impulsa el equilibrio de la naturaleza al otorgarle el rol de adminstrador de los bienes creados y negándole la propiedad de los mismos.
Cada uno de estos síntomas tiene consecuencias severas: la afectación de la razón lleva al agnosticismo, la de la religión al naturalismo y la del orden moral al angelismo.

Bajo esta concepción del tomismo, podemos ver a simple vista que las estructuras sociales, las instituciones, el orden moral, la política, la economía y la ecología se hallan en un camino destructivo a tal punto que puede parecer casi imposible la recuperación debido a que los equilibrios se encuentran seriamente afectados.

El único modo de revertir el estado actual de las cosas debe basarse pues, en la restauración de la inteligencia.

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